ni su risa estrepitosa,
ni sus dientes coloreados,
ni su amor por lo profano,
ni su mano pequeñita,
ni sus suspiros por el mundo,
ni su mirada entrecortada,
ni su inquietud por lo amargo,
ni el color de su voz,
ni el sabor de su perfume,
ni el humo entre sus dedos,
ni su rodilla contra la mía,
ni la valiente curva de su cintura,
ni su diablo mirando a mi diablo.
Solo queda el halo de su luz encontrado en mi pupila y mi amor enrevesado.
war
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